miércoles, 27 de enero de 2010

Unidos o dominados.


...los escritores y artistas constituyen, al menos desde la época romántica, una fracción dominada de la clase dominante, necesariamente inclinada, en razón de la ambigüedad estructural de su posición en la estructura de la clase dominante, a mantener una relación ambivalente, tanto con las fracciones dominantes de la clase dominante ('los burgueses') como con las clases dominadas ('el pueblo'), y a formar una imagen ambigua de su posición en la sociedad y de su función social.
Pierre BOURDIEU, Intelectuales, Política, Poder.

En el canasto de la desconfianza se encuentran, allá en el fondo y acurrucados, la Iglesia, el desencanto de la Justicia, la contrariedad de los periodistas, la irritación de la Policía. Así y en cualquier orden. ¿Qué nos queda? ¿Quiénes? Los intelectuales señores.
Por eso creemos y estamos ilusionados de que lo que a continuación se observa, sólo se trate de una contienda de estación, y que perdure lo que tarde en llegar el otoño.
Los debates entre eruditos, ilustrados, investigadores, pensadores enseñados y “malenseñados”; en fin, porfías matriculadas por intelectuales, periodistas y escritores constituyen un verdadero jardín de tierra fértil donde brota permanente el tallo de la acción y el pensamiento. Dentro de hibridaciones problemáticas, eslabonamientos y discontinuidades; como muestra perezosa nos acordamos del Che, quien hizo lo que dijo y dijo lo que pensó, hallamos discursos académicos y otros de cuento conocido cuyos contenidos no escapan de la meseta baladí y estúpida tornándose en elogio de la chicana.
Salivando sus destrezas y habilidades o borrando de un plumazo sus identificaciones partidarias como si lectores o televidentes los eligieran por dichas pequeñeces que desvían el discurso e insultan al observador.
José Pablo Feinmann: “…Pensemos en la cantidad de libros que han salido para arrojar material defecatorio, excremental, estiercolero, sobre la figura de ‘los K’. ¿Qué son, qué buscan? Ventas rápidas, trepar en las listas de best sellers. Son libros-cacerola. Hay, todavía, una clase media que se los devora. El libro anti K se ha transformado en un libro de autoayuda. Permite a la Mesa de Enlace, a los garcas de todo tipo, a la ‘oposición’ y a toda la inmensa clase media teflonera tener enhiestas sus esperanzas destituyentes…”
No tardaron en contestar Luis Majul y Edi Zunino: “…El filósofo kirchnerista José Pablo Feinmann parece estar muy, pero muy enojado, más bien exasperado, con quienes, últimamente, publicamos libros en los que se critica desde distintos puntos de vista a sus jefes políticos…”
“… de todos los chupamedias del poder, los que más me repugnan son los que usan su inteligencia para justificar lo injustificable. Son los peores. Los compran con un programa de TV o con una palmadita oficial en la espalda, el toque justo para engordar su enorme ego…”
Así las cosas. Pero ¿cuál es la distancia adecuada que el discurso crítico debe establecer con la sociedad a la que se dirige? Michael Walzer trata de encontrar la respuesta: “la distancia adecuada es la distancia media, ni tan crítica de la sociedad como para que ella no se reconozca, ni tan próxima como para que el momento crítico se mezcle en el sentido común hasta desaparecer”.
Allí entra en juego el sentido común de algunos políticos, de bigotes prominentes por ejemplo, como frase hecha que produce un efecto de verdad, con esa oratoria donde reinan argumentos simplistas; un elogio constante del sentido común que se transforma en antipensamiento.
Por eso, sin orden jerárquico, el pensamiento crítico mantiene una relación con la política aunque se peleen por ganarse la sociedad por sus propios medios. Porque el populismo y la demagogia se hacen carne en este ciclo, entonces alejarse de ello sería un buen comienzo; alejarse de connotaciones peyorativas que rodean la Casa rosada
En este tanteo surge una pregunta: ¿Por qué al filósofo se lo lee o escucha? Diferentes respuestas se pueden encontrar, quizás todas rondando las ideas de intérpretes de la realidad, de comunicación clara y ejemplificadota, su didáctica a la hora de exponer un tema complejo, su sabiduría y la capacidad para explicar una cuestión desde su sapiencia y otras tantas. Por lo tanto pertenecer a esa elite significa descartar intereses oficialistas, por lo menos. Esa incompatibilidad pone en foco a colocar al Gobierno en caja, centrarlo, marcándole coordenadas si hacen falta en pos del sistema democrático; juzgado así por sus quehaceres.
A cada instante asoma la necesidad de su arbitraje sabio y en este tiempo tal vez, aparece como más urgente.
Pensamos así, no depender de sus colores partidarios, ni futbolísticos, tampoco si les gusta la sidra o el champán; ahora bien, en la actualidad asistimos a riñas fruto de exceso de sobremesa. A ver si aparece, entre tantas nubes de sinrazón, la grieta que en algún modo consiste en el ejercicio de la inteligencia antes que ninguna otra cosa.
¿Nos salvará dicha inteligencia y el concreto de las acciones? ¿Deberíamos abandonar las revoluciones emblemáticas hechas de símbolos, de banderas, de honores ofendidos y de carteras Lui Buitton? Sin embargo entendemos que no es a la vida rumbosa y hasta un poco grotesca de nuestros pensadores a lo que nos debemos oponer, sino a las acciones políticas pertinaces y continuadas a través del tiempo por nuestras tutelas que producen resultados que a la vista se perciben. Lejos de intervenir ciertamente nuestros intelectuales en el quehacer social y político, consumen sus energías en contiendas que se desvanecen con la misma celeridad con la que emanan su tinta.
Nos negamos a creer que todo se hace, dice y piensa debajo de una bandera política.
Es inaceptable pensar en la posibilidad de contratación de un pensador por parte de un medio masivo por su afiliación partidaria o no. Sino a lo mejor por sus caudales culturales formativos e instructivos. Así se vuelven virtuosos e irreprochables, porque que de eso dan cuenta ante lectores y oyentes.
Nos preocupa de esta manera el papel de los intelectuales en momentos de desarticulización social e institucional con la profundización de marcas de violencia simbólica y material, pasadas y presentes.
¿Acaso no son ellos los que nos dan la llave para que abramos la puerta del pensamiento y desencantarnos o convencernos de acertijos banales?
No son presentadores de noticieros. No salen noticias todos los días. No se escribe un libro todos los días. Cuando tengan algo para decir, entonces ahí tal vez pongamos nuestras manos detrás de la oreja y no tapando nuestra visión. Pero sí, leemos y escuchamos noticias todos los días. En ese momento nace la confusión.
Desde cuánto los intelectuales necesitan pantalla o best sellers? Ahorrarse un autógrafo en las Brótolas o en la Bristol se convertirá en lo más cercano a la decencia. Proponemos juntar firmas para que vuelva, perseguidos por una obsesión, alguna noche de insomnio cuando se creían solos en el Universo preguntándose: “¿dónde van las cosas que se pierden?”. Quizás encuentren allí la sensibilidad perdida hace rato.
Y después de 3.258 mates quizás vuelvan a recuperar la esperanza de quienes aún permanecemos absortos e incrédulos.

lunes, 18 de enero de 2010

Best sellers: José Pablo de la gente.


Utilizar el espacio de un diario, por más Perfil que sea, para defender libros escritos por uno anteponiéndose a si a los dichos de Feinmann es por lo menos un acto que llama la atención. Aguinis con su autoayuda, Luisito con su “Dueño de nada” que parece más un tema del Puma Rodríguez que literatura de verano ( …dueño de ti, dueño de qué, dueño de nada, un arlequín que hace temblar hasta tu alma, dueño de la aire y del reflejo de la luna con el agua…).
Uno elige un medio para informarse, contrastarlo con otro y sacar conclusiones propias.
Esto de ¨periodismo para periodistas¨ o ¨escritores para escritores¨ creo que es para otro lugar. Hacerla corta, se le manda una carta documento o se toma un café con él o se le rompe el culo a patadas. Para peleas mediáticas me sigo quedando con Intrusos.

En definitiva lo mejor que tiene Feinmann es su don de docencia, su capacidad de definir el peronismo como nadie y aquella “Sangre derramada” asi que tan solo por eso sigue siendo, aún de correr riesgo de incompatibilidad con su profesión (porque el periodismo se puede codear con el poder, pero de ahí a darle la mano)el José Pablo de la gente. Igual preferimos desde este espacio a la señora gorda de Encuentro hablando de Heidegger y no a su malandra tocayo de c5n. Claro.
A continuación reproduzco, luego leo comentarios. Igual Zunino no suele pifiarle tanto.

Edi Zunino para Perfil.
En cualquier barrio de clase baja, media o alta de cualquier parte de Iberoamérica, cualquiera sabe lo que significa mierda. Ya ni siquiera la Real Academia la considera una mala palabra y hasta se rumorea por ahí que pisarla trae buena suerte, aunque en este caso tiendo a suponer que dicha superstición fue inventada para consuelo de desprevenidos gilastrunes. La mierda de veras; es decir, el sustantivo mierda, suele volverse adjetivo cuando cualquiera busca desacreditar a personas o cosas que le caen verdaderamente mal, al punto de sacarlo de las casillas. Nadie llega a decir que tal tipo o tal producto es una mierda sin cierto nivel de enojo. Ni qué hablar si se sobreadjetiva el calificativo anteponiéndole la apelación “reverenda...”. Ya el enojo se habrá convertido en furia.
El filósofo kirchnerista José Pablo Feinmann parece estar muy, pero muy enojado, más bien exasperado, con quienes, últimamente, publicamos libros en los que se critica desde distintos puntos de vista a sus jefes políticos. Los considera una mierda, aunque ningún intelectual de fuste se permitiría utilizar ese término soez para expresar sus sentimientos. Escribió Feinmann en su habitual columna de contratapa en el diario paraestatal Página/12, el domingo pasado:
“Pensemos en la cantidad de libros que han salido para arrojar material defecatorio, excremental, estiercolero, sobre la figura de ‘los K’. Uno de Marcos Aguinis (Pobre patria mía), otro de Luis Majul (El dueño), enseguida uno de un periodista de PERFIL, Edi Zunino (Patria o medios), antes uno del infaltable Joaquín Morales Solá (Los Kirchner)...”.
Queda confirmadísimo que Feinmann tiene clase para decir mierda. Al menos, la suficiente como para dar por hecho que, antes de meter todo dentro de la misma bolsa infecta, leyó con detenimiento los objetos de su análisis clínico de tanta materia fecal. En el próximo párrafo llega la sorpresa:
“No han incurrido en esta modalidad –se lamenta José Pablo– ni Natalio Botana, ni Santiago Kovadloff, ni Beatriz Sarlo ni Tulio Halperín Donghi ni Carlos Altamirano, por citar sólo algunos que uno habría leído con cierta atención.”
Los estudiantes de Filosofía y los televidentes de Feinmann en sus programas de los canales estatales 7 y Encuentro ya saben que no hace falta leer (o hacerlo “con cierta atención”) antes de criticar algo.
Sigue adelante nuestro pensador oficial:
“Son periodistas con un tufillo aventurero. Gente que no ha demostrado talento ensayístico ni atesorado prestigio intelectual. ¿Qué son, qué buscan? Ventas rápidas, trepar en las listas de best sellers. Son libros-cacerola. Hay, todavía, una clase media que se los devora. (...) El libro anti K se ha transformado en un libro de autoayuda. Permite a la Mesa de Enlace, a los garcas de todo tipo, a la ‘oposición’ y a toda la inmensa clase media teflonera tener enhiestas sus esperanzas destituyentes (...) creyendo que llegará el día en que los ‘terroristas que nos gobiernan’ serán destituidos...”.
Pasando por alto el elitismo de Feinmann (quien sólo se muestra dispuesto a leer, y con todo derecho, lo que escriben sus pares académicos) y la tramposa idea de que él jamás escribió libros para que se vendan, me queda la esperanza de que la reciente despenalización del antiguo delito de calumnias e injurias no haya sido impulsada por el Gobierno para que sus acólitos puedan acusar de cualquier cosa a cualquiera. Prefiero seguir pensando que, pese al oportunismo con que se la tomó, la decisión fue correcta. Como tantos otros periodistas, en los 90 (cuando a Feinmann le encantaban los libros periodísticos) supe lo molesto e indignante que es andar pintándose los dedos en los Tribunales, acusado de delincuente por el poder de turno.
Llevando su oficialitis al límite de las convulsiones, dice Feinmann:
“Al fin y al cabo, es cierto que hay corrupción en este Gobierno. Sólo que lo que nos espera con el horrible fascismo que está armándose es mucho, pero mucho peor.”
Bingo. El filósofo preferido de Néstor y Cristina acaba de disminuir el noventista axioma de “roban pero hacen” a una especie de “roban pero piensan como yo”.
Apenas leí la nota por Internet, llamé a un gran amigo mío que lo fue de Feinmann, para tratar de entender semejante ofuscación.
—Están preocupados, Edi. Los contratos en la tele son muy buenos y tienen miedo de que se les corte el chorro.
—No, yo no puedo creer que todos los monos bailen por la plata.
—Es cierto. No todos bailan. Algunos, a veces, cantan –me dijo mi amigo, ex amigo de Feinmann.
Había leído la contratapa de Página/12 inmediatamente después de mandarle un mail a Marcos Aguinis, para agradecerle su “exagerada generosidad” al considerar, en una reseña publicada un día antes en la revista cultural de La Nación, que mi libro “es fruto de una apasionada investigación periodística, pero también de un talento narrativo admirable”. Nunca compartimos siquiera un apretón de manos con Aguinis. Somos de generaciones e ideas distintas. Vamos a cumpleaños diferentes, digamos. Pero nobleza obliga.
Cuento esto sólo para que nuestro afilado filósofo quede tranquilo con su conciencia y, desde su nerviosa y momentánea pequeñez (ya vendrán tiempos mejores, tal vez algún día trabajemos juntos), dé por confirmado que soy de derecha. Siempre lo fui, José Pablo. Hice mis primeras armas repartiendo por los kioscos la revista Retruco, vestido a veces de colimba. Era el 82. Uno todavía podía ir en cana por eso. Después me metí unos años en el Partido Comunista (soy el mismo que figura último en la lista de La Fede, el reciente libro de Isidoro Gilbert). En el 83, cometí el error de votar con disciplina a Hermino Iglesias. Y en las útimas, lo hice por Cristina.
Igual que vos, pero sin carné.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Mi vecino, el flaco.




El diario dice que a piscis y a acuario les toca en febreo el vinagre y las rosas. Vuelve un tipo desafinado, la tanguita de serpiente, el niño en bicicleta, el preso sin juez, el viejo verde, el tierno llorón, el que dibuja pescaditos; vuelven los sonetos en canción, el bufón, la adrenalina en camas separadas; vuelve el de la tapa de la Rolling Stone, la crítica de García, de Montero, los amigotes como Fito, Juan Carlos y el café de las descepciones. A punto de dejarnos por darle la razón, rebota y vuelve.

En fin... escuchando el disco estoy. Lo vuelvo a poner. Noto que pierdo solidez, que me licúo, que empiezo a soñar, con el peligro que entraña soñar… Parece como si fuera perdiendo años por los costados, los ojos me brillan y me entran ganas de hacer las cosas bien, de escribir la mejor columna del mundo. Creía que este flaco ya no volvería a solucionarme un atardecer y ahí lo tengo, cantándole al mate lavado y encerrándome en una tela de araña que me rodea y me atrapa, me libera de prevenciones y me convence de que debo jugarme la vida por mis cumpas y por esta fulanita de tal, con lo peligroso que es jugarse la vida o lo que sea por esta fulanita de tal, por un empeño, por una hoja en blanco. Es un regalo de cumpleaños que venga acá, transformado en un vecino más del sur; y que haya mosaicos asi capaces de hacerte sentir nuevo y valiente a base de música y poesía. Canta Sabina y yo lo sigo, y me emociono, y creo ser feliz mientras cuenta la historia de que tomó las armas a los 30 sin chaleco antibalas y ahora a los 60 no se preocupa por el talle de los pantalones. Me lleva Sabina de la mano, me mece y adormece. Luego me recarga energía y salgo del trance renovado. Sabina me vuelve rencoroso con el porvenir, que
avanza a paso de cangrejo
; pero me invita a pelearlo con un billete en la media.

viernes, 28 de agosto de 2009

El Gran Marcelo.


Admiro a Marcelo Bielsa. Todos lo admiramos. Más allá de que su paso por la selección nacional no fue del todo exitoso, fue un gran cambio. Incluso podemos experimentar un poquito de envidia ajena hacia el fútbol chileno que, hoy por hoy, atraviesa un momento feliz en plena armonía con el director técnico de los sueños.


¿No seremos un país adecuado para Marcelo Bielsa y Chile sí? Como dice su hermano, el poeta Rafael Bielsa. ¿En qué fallamos cuando tuvimos a Marcelo en nuestra selección y lo dejamos ir? ¿No le dimos todo el apoyo?



Sin duda, este presente es mucho peor si la comparamos con la etapa de Marcelo. Nuestra selección nacional está llena de estrellas, pero es incapaz de redondear una buena actuación.



No voy a tener nostalgias de Bielsa, pero al ver la tremenda repercusión mediática y popular que Marcelo genera en estos momentos en Chile y la gran revolución deportiva que realizó en el país trasandino en un período de tiempo relativamente corto, no puedo dejar de preguntarme: ¿En qué fallamos, por qué nos abandonaste a este negro presente y peor futuro? Parezco un novio despechado...



Todos sabemos. El fútbol chileno siempre fue de regular para abajo. Muchas veces acarició el desastre total. Es un fútbol muy inferior al argentino. Casi sin figuras, mas allá de Zamorano y Salas de a ratos, por rachas o épocas. Su época en River, por ejemplo.



Pese a este breve historial. En la actualidad, Chile es uno de los que le pelea un puesto para ir al Mundial a nuestra selección. Y sería una locura, hoy por hoy, siquiera soñar que podemos ganarle a Chile. (Esto demuestra que la dirigencia chilena está mucho mejor que la dirigencia del fútbol argentino).



El fútbol chileno ha entendido mucho mejor que nuestro fútbol, la filosofía de Bielsa. Filosofía que tiene su modo de ser en el trabajo constante, riguroso, contagioso y sobretodo superprofesional. Nada puede quedar librado al azar. Todo es motivo de estudio. Y este precioso modo de ser de Bielsa, ha sido mamado en los últimos tiempos por toda la cúpula del fútbol chileno, desde los dirigentes hasta los jugadores.



También es cierto que esta revolución deportiva de Bielsa pueda trasladarse a cualquier otro tipo de organización, sea de carácter político o empresarial. Yo también creo que Marcelo Bielsa podría ser presidente de Chile o tener por lo menos un alto cargo en algún Ministerio de Deportes.



Someterse al trabajo duro, al silencio escueto, a pensar cada día más en el compañero y no pensar tanto en creerse uno, sino "un uno parte de un grupo" parecen ser todas situaciones muy alejadas del Predio de Ezeiza.



Si hoy ronda el fantasma del fracaso en nuestra selección nacional, es más que nada porque siempre estuvo llena de camarillas, jefes y estrellas mas que de deportistas profesionales y humildes. El ego va siempre al volante del carro de la selección nacional.



Un día habría que analizar cuántos jugadores que pasaron por la selección en el último tiempo solo lo hicieron para cumplir y para que suba su cotización en el mundo del fútbol.



Este presente nos dice que se hicieron las cosas mal. Que poco y nada hemos aprendido de un técnico como Bielsa y hoy estamos pagando las consecuencias. Estrellatos, grandes nombres, figuras internacionales hemos impuesto en la selección por sobre el trabajo, la humildad, el buen sentimiento y el sacrificio deportivo y así nos va...



Me alegro que los chilenos hayan aprendido de nuestro error y hayan aprendido aún más de Marcelo Bielsa, un gran hombre que tiene mucho para dar. Ojalá lo tengan siempre, se lo merecen, por hacer bien las cosas. En cambio, nosotros, seguiremos en penitencia deportiva un buen tiempo.

Por Washington Cucurto

sábado, 25 de julio de 2009

Blues de Cris


Luis en el 76.

A punto de cumplir los 60, “el flaco” de Belgrano fue premiado con el máximo galardón de la industria discográfica local. Señor K también nació en el 50, pero "Luigi" llegó un mes antes.

Atado a mi destino…
El papá era aficionado al tango, también cantaba en boliches de mala muerte, y Spinetta desde niño fue inclinado a la música. A los 12 años participó de un concurso nacional de canto resultando seleccionado para realizar una gira aunque desistió de hacerla. Esa buena costumbre de elogiar la renuncia. En esa época comienza a tomar sus primeras, y únicas, lecciones de guitarra, ya que prontamente se transformaría en músico autodidacta.
En su camino instruido con apenas 23 años, ahí nos detenemos ahora; con su Pescado Rabioso a flor de piel nos muestra el blues rock como pocos. El cuarteto debuta con Desatormentándonos y ya en el 73 con su doble Pescado 2.

Al borde del camino volveré.
A principios de la década del setenta, Kirchner estudió Derecho en La Plata, recibiendo su diploma de abogado en 1976. En 1974, a las órdenes del director Héctor Olivera, actuó como extra en el exitoso largometraje "La Patagonia rebelde". En 1976, luego del inicio de la dictadura abandonó La Plata junto con su esposa, Cris Fernández para retornar a Río Gallegos para dedicarse a ejercer su profesión, alejándose así de la actividad política.

Hace exactamente un mes, como resultado de la derrota electoral, Kirchner renunció a la presidencia del Partido Justicialista.

Hoy, Spinetta con sus 43 años de trayectoria, escuchamos nuevamente su Blues de Cris y se nos purifica la razón.

Los dejo con su letra y más abajo encontrarán el video. Permiso.

Cansado de gritar por Cris,
mi mente está colgada como un árbol.
Cansado de luchar por mí,
atado a mi destino
al borde del camino volveré.

Y si la ves pasar y no habla,
es porque sabe que
atado a mi destino
sus ojos al final olvidaré.

Cansado de gritar por Cris,
mi mente está colgada como un árbol.
Cansado de luchar por mí,
atado a mi destino
al borde del camino volveré.

Y si la ves pasar y no habla,
es porque sabe que
atado a mi destino, sus ojos al final olvidaré.

Zumbando en mi caverna gris,
la voz de Cris me llega y no cesa.
Oh, zumbando en mi caverna gris,
atado a mi destino,
al borde del camino volveré.

domingo, 7 de junio de 2009

Pelotudo pluscuamperfecto.


Sueltame pasado.


...¿hay palabras, palabras de las denominadas malas palabras que son irremplazables, por sonoridad, por fuerza, algunos incluso por contextura física de la palabra. No es lo mismo decir que una persona es tonta o zonza que decir que es un pelotudo. Tonto puede incluso incluir un problema de disminución neurológica realmente agresivo.
El secreto de la palabra pelotudo, ya universalizada —no sé si está en el diccionario de dudas—, está en que también puede hacer referencia a algo que tiene pelotas. Puede hacer referencia a algo que tiene pelotas que puede ser un utilero de fútbol que es un pelotudo porque traslada las pelotas; pero lo que digo, el secreto, la fuerza; está en la letra t. Analicémoslo —anoten las maestras—: está en la letra t, puesto que no es lo mismo decir zonzo que decir peloTUdo. Roberto Fontanarrosa.
El dirigente ruralista Alfredo De Angeli endureció su discurso contra el ex presidente Néstor Kirchner, y calificó al ex mandatario de "pelotudo" por acusar indirectamente al agro de generar un clima destituyente y de haber "cambiado los tanques por los tractores".
"Tengo que tratarlo de eso, de pelotudo; se quedó leyendo el diario de la década del '70", reaccionó el titular de la Sociedad Rural de Entre Ríos, en réplica de los nuevos cuestionamientos de Kirchner contra el agro.

Un acierto de naturaleza semántica-gramatical, tomada en el momento justo, se valió de ella para expresarse abiertamente, tuvo la libertad de seleccionar, de hurgar, de penetrar en el conglomerado léxico que se le presentó y cumplir así su función primordial de comunicación.
El presidente se siente perfecto. Un hombre de selección, para sentirse perfecto, necesita ser especialmente vanidoso, y de jactarse de ello, la creencia en su partido perfecto no está unida a él, no es ingenuo, sino que llega de su inmodestia, y aun para él mismo tiene un carácter ficticio, imaginario e inseguro; porque además sabe que puede perder. Pero el vanidoso necesita de los demás, y en este morbo que vive con el campo, entre otros eventuales adversarios; "cegado" por su vanidad, consigue el hombre sentirse de verdad perfecto. En cambio, al tipo de a pie, de nuestros días, no se le ocurre dudar de su propia plenitud. Su confianza en sí es, maravillosa. El hermetismo nato de su alma le impide lo que sería posición anterior para descubrir su insuficiencia: compararse con otros seres. Compararse sería salir un rato de sí mismo y trasladarse al prójimo. Pero el alma mediocre es incapaz de cambios.
Según Ortega y Gasset, tal vez el gallego más argentino que existió, nos encontramos con la misma diferencia que eternamente existe entre el tonto y el perspicaz. Éste se sorprende a sí mismo siempre a dos dedos de ser tonto; por ello hace un esfuerzo para escapar a la inminente tontería, y en ese esfuerzo consiste la inteligencia. El tonto, en cambio, no se sospecha a sí mismo: se parece discretísimo, y de ahí la envidiable tranquilidad con que el necio se asienta e instala en su propia torpeza. Y agrega: no hay modo de desalojar al tonto de su tontería, llevarle de paseo un rato más allá de su ceguera y obligarle a que contraste su torpe visión habitual con otros modos de ver más sutiles. El tonto es vitalicio y sin poros. Por eso decía Anatole France que un necio es mucho más funesto que un malvado. Porque el malvado descansa algunas veces; el necio, jamás.
Hoy, en cambio, el hombre palmípedo tiene las "ideas" más taxativas, más concretas, más particulares, quizás más tangibles; sobre cuanto acontece y debe acontecer en el caos preelectoral en el cual está sumergido. Hablando en pretérito, HA PERDIDO el uso de la audición. ¿Para qué oír, si ya tiene en sus adentros todas las voces, cuanto falta? Ya no se permite una mínima ocasión para escuchar, sino, al contrario, la posee para juzgar, sentenciar y decidir. No hay tema de vida pública donde no intervenga, ciego y sordo como es, imponiendo sus "opiniones".
He aquí la principal característica, radiografía en mano, del “predicador” del PJ: el derecho a no tener razón, la razón de la sinrazón, expone Ortega en “La rebelión de las masas”; y revela: … yo veo en ello la manifestación más palpable del nuevo modo de ser las masas, por haberse resuelto a dirigir la sociedad sin capacidad para ello. En su conducta política se revela la estructura del alma nueva de la manera más cruda y contundente; pero la clave está en el hermetismo intelectual. El hombre medio se encuentra con "ideas" dentro de sí, pero carece de la función de idear. Ni sospecha siquiera cuál es el elemento utilísimo en que las ideas viven. Quiere opinar. De aquí que sus "ideas" no sean efectivamente sino apetitos con palabras, como las romanzas musicales.
Pero el “pelotudo” perfecto se siente perdido si acepta la discusión, e instintivamente repudia la obligación de acatar esa instancia suprema que se halla fuera de él. Por eso, irreflexivamente, nos muestra lo que aparenta:"acabar con las discusiones", y se reprueba para no hablar de censura, toda forma de concordia que por si misma implique acatamiento de normas ecuánimes, desde la tertulia hasta el Congreso. Esto quiere decir que se renuncia a la convivencia de cultura, ni más ni menos; que es una convivencia bajo normas, y se retrocede a una convivencia salvaje. Porque el señor, exagera, se extrema cacareando, donde sus “compañeros” lo ponderan y se agranda. El hombre perfecto se recarga, se expande; y como todo serafín del discurso se extralimita. En fin, el “pelotudo” perfecto exagera en retro, digamos. El tractorista HA DICHO: “se quedó leyendo el diario de la década del '70”. Pero también omite en la perorata retrospectiva, sus destellos en los pretéritos años de la segunda década infame donde él HABIA SIDO pieza fundamental del menemato.
Entónces no es un pelotudo perfecto, atención. Es, un pelotudo pluscuamperfecto. Permiso…

viernes, 22 de mayo de 2009

Con habano...sin galera.




Un tal Oscar Natalio, risa de atorrante, de atorrante pero buena tu mano franca, franca para el pobre siempre abierta, domingos de ravioles amasados por la vieja y después a ver al Globo en la Quema. Brabucón, de brazos cortos, de sueño grande. Ya no queda en este mayo el pío pío con Mancera. Un día como hoy, hace 33 años, se escuchó en un burdel de Las Vegas un cobarde que con voz temblorosa pero decidida gritó: "Eh Ringo! Muérete, muérete Ringo".

"Hay tipos que me dicen: "Hola, Bonavena, siéntese, coma algo". ¡Si cuando yo no tenía un mango no me daban de comer! ¿Por qué me quieren dar de comer ahora?



Cuando Ringo volvió a Argentina protagonizó, quizá no de forma tan fingida más de un escándalo que le vino de perlas para autopromocionarse. De ese modo consiguió enfrentarse al Campeón Argentino Goyo Peralta, ese que “sobreviviría” toda la pelea a el mejor Foreman. El débil a priori era Ringo que poco menos tuvo que perseguir a Peralta para que se enfrentase a él. El hecho es que Bonavena se había ofrecido a Goyo como Sparring estando en Estados Unidos a lo que Goyo Peralta se negó argumentando que Bonavena solo quería darse a conocer a costa de su fama, que ya era aspirante oficial al cinturón mundial Frente a Willie Pastrano. De ese modo se preveía un choque muy interesante lleno de alternativas que los argentinos, divididos no iba a dejar pasar.
El 4 de septiembre del 65 se produce ese choque en el Luna Park, por el título argentino de peso pesado. Ringo subió al ring, donde recibió un abucheo monumental, que para eso era el más “odiado y bocazas” boxeador latino del momento; el abucheo más fuerte que se recuerde en la historia del boxeo Argentino. Por el contrario, Goyo Peralta fue ovacionado desde las cuatro puntos cardinales del recinto. A casi 2 minutos del comienzo del 5° round, Bonavena ganó la pelea por K.O. Fue un momento increíble.
Aún es recordado como al día siguiente Óscar Bonavena se vistió su traje gris corbatita fina, se ciñó su cinturón de Campeón y salió a las calles del barrio para mostrarse transparente y accesible para la gente de su barrio, así era este fortísimo campeón...

En la memoria de muchos aun resuena...

SOMOS DEL BARRIO
DEL BARRIO DE LA QUEMA....
SOMOS DEL BARRIO
DE RINGO BONAVENA.

Aún después de vencer al ídolo, para muchos argentinos Ringo continuó siendo un cobarde, inestable y agrio capaz de ganar al mejor y perder ante el mas mediocre rival. Lo cierto es que es un milagro que Bonavena pudiera subirse a un ring y realizar una más o menos meritoria carrera, el hecho es bien reflejado en este extracto de Ulises Barrera que dijo de "Ringo" Bonavena:
“Ringo fue un extrañísimo fenómeno, y no sólo por sus ocurrencias, sino porque era un boxeador con pies totalmente planos y sin base de sustentación. Allí me expliqué porqué este hombre para hacer footing tenía que ir al hipódromo, ya que era el único lugar donde se sentía bien corriendo en la arena. Era un milagro que subiera al ring. Solía tirar unos golpes abiertos muy largos que Luis Angel Firpo los llamaba telegramas, porque vienen muy de lejos. Llegar a pelear con Clay e inclusive hacerle temblar la osamenta con un golpe fue una hazaña para Bonavena, tanto que hoy se puede decir recorriendo récords que se convirtió en el peso pesado argentino de mejor trayectoria”.

Es cierto, el 7 de diciembre de 1970 se enfrentó a Muhammad Ali en el Madison Square Garden, perdiendo en el último round después de haberse dado el lujo de derribar a Ali antes haber caído en tres oportunidades, decretándose el KO por reglamento. El mejor recuerdo de Bonavena de su encuentro con Ali es además de lograr derribarle y pelear como un jabato, fue darse el gusto de llamarle “gallina” de permitirse llamarle Clay cuando ya era Alí, sabiendo que eso le molestaba muchísimo. De ese modo jugó a ser Ali. Era la interpretación cinematográfica del hombre que tiene que llamar la atención para que se le de una oportunidad, él mismo afirmaría que para conseguir sus combates tenía que decir cosas que no sentía. El hecho, es que si no fuese de ese modo tampoco nos extrañaría, si no lo hiciera premeditadamente, nos lo creeríamos ya que si es cierto que Bonavena tenía sus defectos la maldad no era uno de ellos; fue sincero y trasparente decía lo que pensaba en cada momento aunque eso doliera o la trajera problemas. Mas minuciosamente mas o menos lo que ocurrió fue así: “Cuando llega Bonavena a Nueva York un día va a un entrenamiento y empieza a gritarle "chicken, chicken... (gallina)". Clay lo miró sorprendido. Luego cuando hacen una suerte de conferencia de prensa previa a la pelea, se presenta y dice: "Soy Muhammad Alí que va a ganar fácilmente este combate". Y Bonavena no se ocupó de eso, sino que asomó la cabeza por encima de las dos personas que lo separaban y le empezó a decir: "Clay, Clay...", y este le respondía mirándolo furiosamente "Alí, soy Muhammad Alí...". Era una cosa increíble porque le estaba tomando el pelo recordando su nombre verdadero y no el que había adoptado desde su bautismo al Islam. Se fue tan enojado y sorprendido a la vez, que todo el mundo comentó que el único individuo que le hizo eso fue Bonavena.”


En el momento de la derrota ante Ali, Ringo poseía tenía 68 peleas en su haber, con 58 victorias, 9 derrotas y un empate.

Ese “no pudo ser” fue sin duda el no conseguir su cetro de campeón mundial, aunque hay que valorar sus rivales en la división. Además de Muhammad Alí también perdió ante Jimmy Ellis y fracasó ante Joe Frazier, quien le ganó dos combates.


El hecho es que tanto los preliminares como el propio combate contra El más Grande gustó de tal modo al público que pronto se comenzó a barajar la posibilidad de la revancha. Después de su baño de multitudes en Argentina de vuelta en los Estados Unidos, Ringo quería dejar de ser cobarde para cierto sector de la sociedad y fue en busca del desquite, su revancha, ante Muhammad Ali. Quería demostrar que tenía pasta de campeón y, también, alzarse con la generosa bolsa del combate.

Ringo fue a EEUU en busca del desquite ante Muhammad Ali. Pero su joven corazón de treinta y tres años fue partido en mil pedazos por la bala asesina disparada por un matón a sueldo desde un fusil treinta-cero-seis, a treinta metros, en el estado de Nevada.
Ocurrió a las puertas de "Mustang Ranch", el cabaret de Joe Conforte, quien había sido durante un período su manager. Vale aclarar que Ringo vivía en una cabaña muy cerca del prostíbulo, y que, por eso, pasaba gran parte de sus días en el mismo.

Esa trágica noche Willard Ross Brymer, un mandado de Conforte, le disparó a Bonavena con un poderoso rifle. Ringo habría discutido con un hombre encargado de la seguridad del lugar, Joe Coletti, apodado Billy el niño, y aparentemente todo estaba premeditado y planeado por Joe Conforte, al enterarse de un supuesto romance del boxeador con su esposa, Sally Conforte, una mujer 26 años mayor que Ringo.
Puede que Brymer estuviera enfadado por que Bonavena había golpeado unos días atrás a su hermano Baby Dean en un entrenamiento. O por que Ringo para asegurarse el permiso de residencia estuvo casado durante diez días con Cheryl Ann Revideaux, una prostituta que le gustaba a Brymer, chica del propio burdel. Sea como fuere, no vale la pena buscar un sentido a algo que no lo tiene.

Ringo fue enterrado el 30 de mayo de 1976 con su pecho ahogado en claveles rojos. Unas 150.000 personas pasaron por el Luna. Era el último adiós al bueno de Ringo.